Según los datos disponibles, una de cada tres personas en Europa ha estado en contacto con Toxoplasma gondii, el parásito causante de la toxoplasmosis. En la mayoría de los casos la infección pasa desapercibida o produce síntomas leves, aunque deja anticuerpos que pueden detectarse mediante un análisis clínico.
La toxoplasmosis se transmite principalmente al ingerir el parásito, a través de varias vías:
Carne cruda o poco cocinada y algunos embutidos. Los quistes pueden encontrarse en los tejidos de animales infectados. Conviene evitar la carne cruda o poco cocinada y tener precaución con embutidos crudos o poco curados que no hayan recibido un tratamiento adecuado.
Heces de gatos (ooquistes). Los gatos pueden eliminar ooquistes en sus heces durante un periodo limitado tras infectarse. El riesgo aparece al ingerir accidentalmente material contaminado, ya que los ooquistes necesitan permanecer un tiempo en el ambiente —generalmente entre 1 y 5 días— para volverse infectantes.
Tierra, agua, frutas y verduras contaminadas. Los ooquistes eliminados por los gatos pueden llegar al medio ambiente y contaminar el suelo, el agua o los alimentos.
Transmisión de la madre al feto. Si una mujer adquiere la infección por primera vez durante el embarazo, el parásito puede transmitirse al feto.
Puede dirigir sus consultas al Colegio de Veterinarios de Alicante enviando un mensaje a la siguiente dirección: secretaria@icoval.org