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La ciencia desmonta el mito de que un año de perro equivale a siete años humanos

21-08-2026

Un estudio sobre el envejecimiento epigenético de perros y humanos propone una nueva forma de aproximarse a la edad biológica canina 

Durante años se ha utilizado una sencilla regla para calcular la edad de los perros: multiplicar sus años de vida por siete. Sin embargo, la investigación científica ha demostrado que el envejecimiento canino no sigue una relación lineal con el humano. 
 
Así lo recoge un artículo publicado por ScienceAlert el 17 de agosto de 2026, titulado “Forget the 7-Year Rule: Scientists Found a Better Way to Calculate a Dog’s Age”, que analiza los resultados de una investigación sobre los cambios epigenéticos asociados al envejecimiento en perros y humanos. 

El estudio, publicado originalmente en la revista científica Cell Systems, analizó los cambios en la metilación del ADN, un mecanismo epigenético relacionado con el envejecimiento. Los investigadores observaron que determinados patrones de estos cambios se producen de manera comparable en perros y humanos, aunque a velocidades diferentes. 

Los perros envejecen mucho más rápido durante sus primeros años 

Los resultados muestran que el envejecimiento canino es especialmente rápido durante los primeros años de vida y que posteriormente se ralentiza. 
 
A partir de los datos obtenidos, los investigadores propusieron una fórmula matemática para establecer una equivalencia aproximada entre la edad de los perros y la de los humanos: 

Edad humana ≈ 16 × ln(edad del perro) + 31 

Con este modelo, un perro de un año tendría una equivalencia aproximada de 31 años humanos; uno de dos años, de unos 42 años; y uno de cuatro años, de aproximadamente 53 años. 

La investigación pone de manifiesto, por tanto, que la conocida regla de multiplicar la edad del perro por siete es una simplificación que no refleja el ritmo real del envejecimiento canino. 

Una fórmula que debe interpretarse con cautela 

Los resultados son especialmente interesantes desde el punto de vista de la investigación sobre envejecimiento, pero no deben utilizarse como una tabla universal aplicable a todos los perros. 

El estudio incluyó principalmente Labrador Retriever, por lo que son necesarios nuevos trabajos que permitan determinar hasta qué punto estos patrones son extrapolables a otras razas, tamaños y características individuales. 

La edad cronológica tampoco determina por sí sola el estado de salud de un animal. La genética, la raza, el tamaño, la alimentación, el ejercicio, las enfermedades previas y las condiciones de vida influyen en cómo envejece cada perro. 

La importancia de la prevención veterinaria

Para los profesionales veterinarios, comprender mejor el proceso de envejecimiento canino tiene especial interés porque permite adaptar las recomendaciones de prevención y cuidado a cada etapa de la vida del animal. 
A medida que un perro envejece aumenta la importancia de realizar controles veterinarios periódicos y prestar atención a cambios en su comportamiento, movilidad, peso, apetito o nivel de actividad. 

El objetivo no es simplemente conocer a cuántos años humanos equivale un perro, sino comprender mejor su proceso de envejecimiento para poder anticiparnos a sus necesidades y favorecer una mayor calidad de vida. 

Desde el Colegio Oficial de Veterinarios de Alicante (ICOVAL) se recuerda que la prevención y las revisiones veterinarias periódicas son herramientas fundamentales para acompañar a los animales durante todas las etapas de su vida. 

Fuentes 

ScienceAlert, 17 de agosto de 2026. “Forget the 7-Year Rule: Scientists Found a Better Way to Calculate a Dog’s Age”. 

Wang, T. et al. Quantitative Translation of Dog-to-Human Aging by Conserved Remodeling of the DNA Methylome. Cell Systems. 

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