Ayer, 6 de julio, se celebró el Día Mundial de la Zoonosis. Desde el Colegio Oficial de Veterinarios de Alicante queremos aprovechar la fecha para poner en valor un trabajo que muchas veces pasa desapercibido: la vigilancia que ejerce la profesión veterinaria frente a enfermedades que pueden transmitirse de los animales a las personas.
España no es ajena a este reto. La expansión de vectores como el mosquito tigre ha facilitado la circulación de enfermedades como el dengue o la fiebre del Nilo Occidental en zonas donde antes no se detectaban casos autóctonos. La leishmaniosis, transmitida por flebotomos, es endémica en buena parte del arco mediterráneo, con la provincia de Alicante entre las zonas de mayor incidencia. Y episodios recientes de gripe aviar en aves silvestres y de corral han obligado a reforzar los protocolos de bioseguridad en explotaciones ganaderas de toda la Comunidad Valenciana.
En todos estos casos, el primer punto de detección no es un hospital, sino una consulta veterinaria, una granja o un programa de control de fauna. Un veterinario que identifica un patrón inusual de síntomas en un rebaño, o un caso de leishmaniosis en un perro, está aportando información epidemiológica que puede anticipar un problema de salud pública antes de que llegue a las personas.
Qué puede hacer la ciudadanía
One health
Este enfoque parte de una idea sencilla: la salud humana, la animal y la ambiental no pueden gestionarse de forma aislada. Buena parte de las herramientas para prevenir la próxima gran amenaza sanitaria ya están en marcha, y pasan por reforzar el papel de la veterinaria dentro del sistema de salud pública, no solo como disciplina auxiliar sino como primera línea de vigilancia.
La primera línea de defensa es la veterinaria.

Puede dirigir sus consultas al Colegio de Veterinarios de Alicante enviando un mensaje a la siguiente dirección: secretaria@icoval.org