El hantavirus se ha situado en el foco informativo tras la reciente noticia relacionada con un barco procedente de América en el que se habrían detectado varios posibles casos de infección y cuya llegada a Canarias ha generado interés y dudas sobre esta enfermedad zoonósica. Aunque el hantavirus es conocido desde hace décadas y su incidencia en España y Europa es muy limitada, la actualidad ha puesto nuevamente el foco sobre cómo se transmite y cuáles son los riesgos reales asociados a esta infección.
Los hantavirus son virus zoonóticos cuyo principal reservorio son distintas especies de roedores silvestres. Cada variante suele estar asociada a una especie concreta y a una determinada área geográfica. La infección humana es poco frecuente y suele relacionarse con actividades en entornos rurales o naturales donde existe presencia de roedores.
El hantavirus puede provocar síntomas como fiebre, cansancio, dolor muscular, cefalea o problemas digestivos y, en algunos casos, derivar en complicaciones respiratorias o renales. La gravedad y el tipo de enfermedad dependen de la variante del virus implicada. En Europa y España la situación epidemiológica es muy limitada y, según los últimos datos disponibles, no se notificaron casos entre 2019 y 2023, aunque sí se han detectado algunos roedores infectados.
La información se completa con una infografía elaborada por la Organización Colegial Veterinaria (OCV), que se adjunta al final del texto y en la que se resumen las principales vías de transmisión, síntomas y medidas preventivas frente al hantavirus.
Los especialistas recuerdan que la transmisión a humanos se produce principalmente al inhalar partículas contaminadas procedentes de orina, heces o saliva de roedores infectados, especialmente en espacios cerrados o poco ventilados como almacenes, sótanos, cobertizos o viviendas rurales desocupadas. También puede producirse por contacto directo con materiales contaminados y, con menor frecuencia, por mordeduras.
Recordamos además que en Europa no se ha documentado transmisión de persona a persona en los casos detectados hasta la fecha. La única excepción conocida es el virus Andes, localizado en América del Sur, donde se ha observado transmisión interpersonal limitada y en contactos estrechos.
Entre las principales medidas preventivas destacan el control de roedores, la ventilación de espacios cerrados antes de acceder a ellos, la limpieza húmeda y desinfección de superficies potencialmente contaminadas y evitar barrer en seco en zonas donde puedan existir excretas de roedores.
El seguimiento de este tipo de enfermedades se aborda desde el enfoque One Health, que integra la salud humana, animal y ambiental dentro de las estrategias de vigilancia epidemiológica y prevención de zoonosis.
Puede dirigir sus consultas al Colegio de Veterinarios de Alicante enviando un mensaje a la siguiente dirección: secretaria@icoval.org