La vacunación animal es un acto de salud pública, no de consumo. Sin embargo, en España sigue aplicándose un IVA del 21% a las vacunas veterinarias, el mismo tipo que a cualquier bien ordinario. En la Semana de la Vacunación, el sector veterinario reclama una fiscalidad coherente con el valor sanitario de la prevención animal y con el enfoque One Health, que reconoce la interconexión entre la salud de los animales, las personas y el medio ambiente.
Prevenir en veterinaria: una decisión de salud pública
En salud pública, la prevención no es un gasto: es la inversión más eficiente y sostenible que puede hacer una sociedad. La vacunación animal es uno de los pilares de esa prevención. Cuando un animal está correctamente vacunado, no solo se protege a sí mismo; también se reduce el riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas —aquellas que pueden saltar de los animales a las personas— y se refuerza la resiliencia sanitaria de toda la comunidad.
Este principio está en el centro del enfoque One Health, adoptado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y la FAO: la salud humana, la salud animal y la salud del ecosistema son tres dimensiones de un mismo sistema. Lo que afecta a los animales nos afecta a todos.
Sin embargo, en España las vacunas veterinarias tributan al 21% de IVA: el tipo general, el mismo que se aplica a bienes de consumo corriente, sin distinción ni reconocimiento de su naturaleza sanitaria. Esta situación contrasta con el tratamiento fiscal de otros productos y servicios con impacto en la salud humana, que disfrutan de tipos reducidos o superreducidos.

“Vacunar a un animal es prevenir una enfermedad que mañana podría afectar a una persona. Pedimos al legislador que la fiscalidad refleje esta realidad: si apostamos por One Health, debemos tener una política fiscal coherente con ese compromiso. No podemos promover la prevención y al mismo tiempo penalizarla con impuestos.”
Juana Molina Rivas, Presidenta del Colegio de Veterinarios de Alicante
Una incoherencia con consecuencias reales
El impacto de este tratamiento fiscal va más allá de lo económico. Un IVA del 21% encarece directamente el coste de la prevención para los propietarios de animales, lo que puede llevar a retrasar o evitar las vacunaciones, especialmente en contextos de dificultad económica. El resultado es una menor cobertura vacunal, y con ella, un mayor riesgo de brotes de enfermedades que pueden afectar tanto a la cabaña ganadera como a la salud pública.
En el ámbito de la ganadería, donde los márgenes económicos son ajustados, el coste de la prevención veterinaria puede ser determinante. Cuando vacunar resulta caro, la tentación es no hacerlo. Y cuando la cobertura vacunal animal cae, las consecuencias no se limitan al mundo animal: aumentan los riesgos de zoonosis, se incrementa el uso de antibióticos —con el consiguiente problema de resistencias antimicrobianas— y se debilita toda la cadena de seguridad alimentaria.
España no es el único país europeo que mantiene un IVA elevado en este ámbito, pero varios estados miembros de la UE ya aplican tipos reducidos a los medicamentos veterinarios y a las vacunas animales, reconociendo su valor sanitario. La Directiva IVA de la Unión Europea permite a los Estados miembros aplicar tipos reducidos a una amplia gama de productos y servicios, incluidos los relacionados con la salud.
Una petición concreta: reducir el IVA de las vacunas veterinarias
En el marco de la Semana Mundial de la Vacunación, los veterinarios hacemos un llamamiento a las administraciones públicas y al legislador para que se avance en la reducción del IVA aplicado a las vacunas veterinarias. Concretamente, se solicita:
La salud pública se promueve. No se penaliza.
Puede dirigir sus consultas al Colegio de Veterinarios de Alicante enviando un mensaje a la siguiente dirección: secretaria@icoval.org