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Algunos animales tienen formas de democracia que recuerdan a las humanas

02/12/2012
Algunos animales tienen formas de democracia que recuerdan a las humanas
Los ciervos no entienden de ideologías, pero deciden de forma democrática las cuestiones que afectan a la manada, y si la decisión implica un riesgo se pide una mayoría más amplia.

No es un Parlamento pero la operativa es similar, salvando las distancias entre aprobar una ley como el Estatut o decidir si la manada se pone en marcha, aunque en ambos casos el resultado incidirá en el destino del grupo; sobre todo en el caso de los ciervos si hay que huir. Ellos votan, y otras especies han desarrollado formas de democracia que se parecen a las humanas, o quizás son los hombres que han heredado ese instinto de los antepasados primates. Los chimpancés saben bien cómo se gana un liderazgo en un enfrentamiento cara a cara -en política se le llama debate-, pero también de alianzas para gobernar con una cierta tranquilidad. Entre los animales que son capaces de consensuar las decisiones, estas suelen ser más beneficiosas para el grupo que las que toma de forma déspota un solo individuo. No es el caso de los elefantes, siempre liderados por la hembra más vieja.

Abejas con programa electoral. Al final de la primavera, cuando la colonia de abejas ha crecido y hace falta un nuevo hogar para la mitad del grupo, cientos de exploradores salen en todas direcciones en busca del mejor lugar para construir otro panal. Estos exploradores evalúan cualidades como el tamaño, la humedad o la cantidad de flores del entorno y, de regreso a la colmena, exponen sus propuestas mediante una danza. Habrá decenas de abejas relatando lo que han visto, como candidatos que explican su programa. Las abejas votantes también bailan para expresar su preferencia y cuando el número de danzas a favor de un sitio es suficientemente alto, se opta por ese.

Ciervos, por mayoría absoluta. Los ciervos deciden democráticamente cuando se mueve el grupo, normalmente cuando se pone de pie un 60% de los adultos. Pero se ha observado -y también en otras especies- que cuando la decisión implica un mayor riesgo, esta se toma por una mayoría más amplia. Si quedarse más rato en un sitio tiene un coste mayor que irse antes, si es el doble de peligroso irse más tarde que irse antes, los que apoyen la decisión de quedarse deberán ser el doble que los que pidan irse; es una mayoría de 2/3, como la que se requiere para reformar el Estatut.

Búfalos, censo femenino. También los búfalos africanos someten a votación cuándo y hacia dónde se mueven, pero el censo lo forman las hembras adultas. Ellas deciden, y de una forma particular: cada hembra se pone de pie, levanta la cabeza en una dirección y se vuelve a recostar. El profesor Herbert Prins, en un estudio sobre los búfalos en Tanzania, explica que primero pensó que estaban estirando las patas, pero tras dos años de observación comprobó que estaban votando y cuando todas lo habían hecho, la manada se levantaba y avanzaba sin dudar en la dirección ganadora. Si los votos se dividían por igual entre dos direcciones, la manada se separaba por la noche para pastar y se reunía por la mañana. También en algunas coaliciones, los socios votan distinto en determinados temas.

Los chimpancés, pactistas. Entre los chimpancés -el pariente más cercano de los humanos-, el macho alfa necesita aliados entre los otros machos, con los que comparte comida y hembras, y entre el propio colectivo de hembras, muy influyente, y sin cuyo apoyo el alfa no podrá mantenerse en el poder por mucho tiempo, según ha descrito el primatólogo Frans de Waal. Un chimpancé fuerte puede llegar al poder si desafía al alfa y lo vence en un combate, pero si durante su mandato se comporta como un matón, es muy probable que se le haga una moción de censura y acabe depuesto y exiliado, o incluso asesinado. El grupo pone límites y los chimpancés constructores de consenso forman estructuras sociales más estables.

Asamblea de macacos. En los bosques de Sulawesi, Indonesia, viven unos macacos que ejercitan la democracia directa -como la que reclama el 15-M- para decidir hacia dónde se mueven en busca de fruta. Cuando un macaco -uno cualquiera, no importa la edad, el sexo o la jerarquía- quiere mover al grupo, simplemente camina unos pasos en la dirección deseada, se para y se gira hacia el resto. Los demás deciden si le apoyan u ofrecen una alternativa; si es así, cada mono se une a su candidato preferido: como él, camina unos pasos, se para y gira la cabeza hacia el resto. Cuando la mayoría ha votado, los indecisos restantes se van del lado de la mayoría y ya no giran la cabeza. Los que apoyaron la otra opción, se unen al grupo.

Primarias en la colmena. Las abejas reina no gobiernan, sólo ponen los huevos, pero entre las larvas aspirantes a reina la competencia es feroz. El entomólogo Dave Tarpy ha documentado dos vías de acceso al trono: una es como un golpe de estado, ya que la primera que sale de su celda mata a las demás y listo; pero si la población es mayor y se segrega un segundo enjambre, esta reina se elige por un sistema similar a las primarias; por descarte: cuando sale la primera, las obreras que vigilan el proceso impiden que mate a las demás aspirantes, ya que debe enfrentarse con la que nazca en segundo lugar, y la que gane con la tercera, y así hasta que quede una, que se hará cargo del grupo. Cada perdedora es asesinada sin más ceremonias.

Fuente: lavanguardia.com